Evangelio de Hoy Viernes 11 de Septiembre de 2026

Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Viernes 11 de Septiembre y la homilía diaria.

Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.

Viernes de la XXIII semana del tiempo ordinario- Lectio Divina 441

Lecturas Bíblicas del día de Hoy

Primera Lectura de Hoy 11 de Septiembre

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-27.

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

¿No saben que en el estadio todos los corredores compiten, pero uno solo recibe el premio? Corran de manera que consigan el premio. Además, todos los atletas se privan de muchas cosas: ellos lo hacen por un premio que se acaba; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.

Así pues, yo corro, pero no a ciegas, y lucho, pero no dando golpes al aire, sino que domino mi cuerpo y lo obligo a que me sirva, no sea que, después de predicar a los demás, quede yo descalificado.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 83, 3. 4. 5-6. 12.

Anhelando los atrios del Señor
se consume mi alma.
Todo mi ser de gozo se estremece
y el Dios vivo es la causa.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Hasta el gorrión encuentra casa
y la golondrina un lugar para su nido,
cerca de tus altares,
Señor de los ejércitos, Dios mío.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

Dichosos los que viven en tu casa,
te alabarán para siempre;
dichosos los que encuentran en ti su fuerza
y la esperanza de su corazón.
Qué agradable, Señor, es tu morada.

El Señor es sol y escudo,
Dios concede favor y gloria.
El Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.
Qué agradable, Señor, es tu morada.



Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad;
santifícanos en la verdad.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Viernes 11 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 6, 39-42.

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.


Homilía de hoy Viernes 11 de Septiembre de 2026

Homilía: El Ciego que Guía y la Viga que No Se Ve.

El evangelio que hoy contemplamos nos presenta dos imágenes breves y de una elocuencia que no admite rodeos, con las que Jesús ilumina una de las tentaciones más persistentes y más dañinas de la vida cristiana en comunidad: la tendencia a erigirse en guía de otros sin haber recorrido previamente el camino propio, y la inclinación a ver con claridad meridiana los defectos ajenos mientras permanecemos ciegos ante los propios.

La pregunta retórica sobre el ciego que pretende guiar a otro ciego encierra una pedagogía que trasciende su aparente obviedad. En el plano espiritual, la ceguera que Jesús describe no es necesariamente ignorancia intelectual ni falta de formación religiosa.

Es la ceguera del corazón que no ha sido iluminado por el encuentro honesto con la propia verdad, que no ha pasado por el proceso de conversión y de autoconocimiento sin el cual toda pretensión de guiar a otros se convierte en una empresa que conduce inevitablemente al extravío compartido.

El discípulo que no ha aprendido a caminar no puede enseñar a caminar a nadie; el maestro que no se ha dejado formar no puede formar a nadie. La imagen de la viga y la paja retoma con una fuerza cómica que subraya su gravedad una de las observaciones psicológicas más certeras que la predicación de Jesús nos ofrece.

La desproporcionalidad entre la viga que no vemos en el propio ojo y la paja que detectamos con precisión quirúrgica en el ojo ajeno revela hasta qué punto el juicio severo sobre los demás funciona frecuentemente como mecanismo de defensa que nos protege de la incomodidad del autoexamen sincero.

Sin embargo, Jesús no suprime la posibilidad del discernimiento fraterno; lo condiciona a la honestidad del propio proceso de conversión. Primero la viga, luego la paja; primero el autoconocimiento humilde, luego el acompañamiento fraterno.

Que este evangelio nos conceda la gracia de dirigir la mirada hacia el interior con valentía y humildad, para que desde esa claridad purificada podamos acompañar a nuestros hermanos con la misericordia que nosotros mismos hemos necesitado y recibido.


Evangelio de Hoy – Agradece

Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.