Evangelio de Hoy Lunes 7 de Septiembre de 2026
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Lunes 7 de Septiembre y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Lunes de la XXIII semana del Tiempo ordinario – Lectio Divina 437
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Lunes 7 de Septiembre

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 5, 1-8.
Queridos hermanos: Es voz común que hay entre ustedes un caso de inmoralidad tan grande, que ni entre los paganos existe, pues uno de ustedes vive con la mujer de su padre.
Y todavía andan ustedes presumiendo, cuando más bien deberían estar de luto y haber arrojado de entre ustedes al que cometió semejante enormidad. Por mi parte, yo, ausente de cuerpo, pero presente en espíritu, ya pronuncié mi sentencia como si hubiera estado presente, contra el que ha hecho eso.
Reúnanse, pues, ustedes –yo estaré presente en espíritu–, y en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con su poder, entreguen a ese hombre a Satanás para castigo de su cuerpo, a fin de que su espíritu se salve el día del Señor.
Así que no está bien que anden presumiendo. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 5, 5-6. 7. 12.
Tú no eres, Señor, un Dios al que pudiera
la maldad agradarle,
ni el malvado es tu huésped
ni ante ti puede estar el arrogante.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.
Al malhechor detestas
y destruyes, Señor, al embustero;
aborreces al hombre sanguinario
y a quien es traicionero.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.
Que se alegren con júbilo eterno
los que se acogen a ti;
protégelos, que se regocijen los que te aman.
Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor,
yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Lunes 7 de Septiembre de 2026
Evangelio según San Lucas 6, 6-11.
Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.
Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: «Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?»
Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: «Extiende la mano». El la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Homilía de hoy Lunes 7 de Septiembre de 2026
Homilía: La Mano Restituida y el Corazón que No Puede Endurecerse.
El evangelio que hoy contemplamos nos presenta una nueva controversia sabática que Lucas narra con una precisión y una tensión dramática que subrayan la gravedad de lo que está ocurriendo.
La curación del hombre de la mano paralizada en la sinagoga no es simplemente otro milagro en la larga serie de los que Jesús realiza; es una confrontación deliberada y consciente entre dos maneras radicalmente distintas de entender a Dios, su voluntad y el sentido de la Ley que Él ha revelado.
Lucas nos informa de un detalle que carga la escena de una tensión casi insoportable: los escribas y fariseos observaban a Jesús para ver si curaba en sábado y encontrar así un motivo de acusación contra Él.
Esta vigilancia hostil que convierte el espacio sagrado de la sinagoga en un tribunal de observación revela hasta qué punto la religiosidad puede corromperse cuando se pone al servicio de la preservación del propio sistema en lugar de la búsqueda honesta de la voluntad de Dios. Los que deberían ser los primeros en alegrarse ante la manifestación del poder sanador de Dios se convierten en los primeros en buscar la manera de neutralizarlo.
Jesús, que conoce sus pensamientos, no esquiva la confrontación ni aplaza la curación para evitar el conflicto. Llama al hombre con la mano paralizada y lo coloca en el centro, visible para todos.
Este gesto de colocar al que sufre en el centro de la atención de todos es en sí mismo una enseñanza: la persona concreta en su necesidad concreta debe ocupar el centro de toda reflexión religiosa y moral auténtica.
La pregunta que el Señor dirige a sus adversarios es de una sencillez que desarma toda sofisticación argumental: ¿qué está permitido en sábado, hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o destruirla? Esta pregunta no admite respuesta neutral porque toda inacción ante el sufrimiento que se puede remediar es ya una forma de complicidad con el mal.
Que este evangelio ablande todo endurecimiento de nuestro corazón y nos enseñe a poner siempre la dignidad y el bien de la persona concreta en el centro de nuestras decisiones morales y religiosas.
Evangelio de Hoy – Agradece
Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.



