Evangelio de Hoy Miércoles 20 de Mayo de 2026
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Miércoles 20 de Mayo y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Miércoles de la VII semana de Pascua – Lectio Divina 299
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Miércoles 20 de Mayo
Libro de los Hechos de los Apóstoles 20, 28-38.
En aquellos días, Pablo dijo a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso: “Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño, del que los constituyó pastores el Espíritu Santo, para apacentar a la Iglesia que Dios adquirió con la sangre de su Hijo.
Yo sé que después de mi partida, se introducirán entre ustedes lobos rapaces, que no tendrán piedad del rebaño y sé que, de entre ustedes mismos, surgirán hombres que predicarán doctrinas perversas y arrastrarán a los fieles detrás de sí. Por eso estén alerta. Acuérdense que durante tres años, ni de día ni de noche he dejado de aconsejar, con lágrimas en los ojos, a cada uno de ustedes.
Ahora los encomiendo a Dios y a su palabra salvadora, la cual tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu y alcancen la herencia prometida. Yo no he codiciado ni el oro ni la plata ni la ropa de nadie.
Bien saben que cuanto he necesitado para mí y para mis compañeros, lo he ganado con mis manos. Siempre he mostrado que hay que trabajar así, para ayudar como se debe a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más felicidad en dar que en recibir’ ”.
Dicho esto, se arrodilló para orar con todos ellos. Todos se pusieron a llorar y abrazaban y besaban a Pablo, afligidos, sobre todo, porque les había dicho que no lo volverían a ver. Y todos lo acompañaron hasta el barco.

Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 144, 10-11. 12-13ab. 21.
Señor, despliega tu poder,
reafirma lo que has hecho por nosotros,
desde Jerusalén, desde tu templo,
a donde vienen los reyes con sus dones.
Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.
Cántenle al Señor, reyes de la tierra,
denle gloria al Señor,
que recorre los cielos seculares,
y que dice con voz como de trueno:
“Glorifiquen a Dios”.
Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.
Sobre Israel su majestad se extiende
y su poder, sobre las nubes.
Bendito sea nuestro Dios.
Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad;
santifícanos en la verdad.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Miércoles 20 de Mayo de 2026.
Evangelio según San Juan 17, 11-19.
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.

Homilía de hoy Miércoles 20 de Mayo de 2026.
Homilía: La Santidad del Discípulo en medio del Mundo.
El evangelio del día de hoy nos sumerge nuevamente en la oración sacerdotal de Jesús, ese texto incomparable donde el Hijo se dirige al Padre con una intimidad y una intensidad que nos permiten asomarnos al misterio más profundo del amor trinitario. En esta ocasión, la intercesión de Cristo se concentra con especial ternura en la situación de sus discípulos: personas llamadas a vivir en el mundo sin pertenecer al mundo.
Jesús no pide al Padre que retire a sus seguidores del escenario de la historia ni que los preserve de todo contacto con la realidad compleja y contradictoria del mundo. Su petición es más exigente y más luminosa: que los guarde en su nombre, que los proteja del maligno y que los santifique en la verdad. El discípulo cristiano no está llamado a la evasión sino a la transformación; no a construir muros que lo separen de sus contemporáneos, sino a ser en medio de ellos un signo vivo de la presencia de Dios.
La unidad por la que Cristo intercede no es uniformidad exterior ni simple cohesión institucional; es la participación en la misma comunión de amor que une al Padre y al Hijo. Esta unidad es a la vez don recibido y tarea permanente que exige humildad, misericordia y voluntad sincera de superar las divisiones que el pecado introduce en el corazón humano y en el seno de la comunidad creyente.
La santificación en la verdad que Jesús implora para los suyos nos recuerda que la santidad cristiana no es una conquista personal, sino el fruto de la acción de Dios en quien se abre dócilmente a su gracia. La Palabra de Dios es el instrumento privilegiado de esta santificación: nos ilumina, nos interpela, nos purifica y nos configura progresivamente a la imagen de Cristo.
Que esta intercesión del Señor por sus discípulos renueve hoy en nosotros el deseo ardiente de crecer en santidad y de ser en el mundo testigos auténticos de la verdad que libera.
Evangelio de Hoy – Agradece
Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.



