Evangelio de Hoy Jueves 26 de Marzo de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Jueves 26 de Marzo y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Jueves de la V semana de Cuaresma –Lectio Divina 254
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy 26 de Marzo
Libro del Génesis 17, 3-9.
Cuando Dios se le apareció, Abram se postró con el rostro en el suelo y Dios le dijo:
“Aquí estoy. Ésta es la alianza que hago contigo: Serás padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abram, sino Abraham, porque te he constituido como padre de muchas naciones.
Te haré fecundo sobremanera; de ti surgirán naciones y de ti nacerán reyes. Contigo y con tus descendientes, de generación en generación, establezco una alianza perpetua para ser el Dios tuyo y de tus descendientes. A ti y a tus descendientes les daré en posesión perpetua toda la tierra de Canaán, en la que ahora vives como extranjero; y yo seré el Dios de ustedes’’.
Después le dijo Dios a Abraham: “Cumple, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en generación”.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 104, 4-5. 6-7. 8-9.
Recurran al Señor y a su poder,
búsquenlo sin descanso.
Recuerdan los prodigios que él ha hecho,
sus portentos y oráculos.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendientes de Abrahán, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios,
y gobiernan la tierra sus decretos.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Ni aunque transcurran mil generaciones,
se olvidará el Señor de sus promesas,
de la alianza pactada con Abraham,
del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
El Señor nunca olvida sus promesas.

Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón”.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Jueves 26 de Marzo de 2026.
Evangelio según San Juan 8, 51-59.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo les aseguro: el que es fiel a mis palabras no morirá para siempre”.
Los judíos le dijeron: “Ahora ya no nos cabe duda de que estás endemoniado. Porque Abraham murió y los profetas también murieron, y tú dices: ‘El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre’. ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”
Contestó Jesús: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, aquel de quien ustedes dicen: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocen. Yo, en cambio, sí lo conozco; y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se regocijaba con el pensamiento de verme; me vio y se alegró por ello”.
Los judíos le replicaron: “No tienes ni cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” Les respondió Jesús: “Yo les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.
Entonces recogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.
Homilía de hoy Jueves 26 de Marzo.
Homilía: La Eternidad de Cristo y su Preexistencia Divina.
El Evangelio de hoy nos presenta el punto culminante de la controversia entre Jesús y las autoridades judías en el templo de Jerusalén. Este diálogo tenso desemboca en una autoproclamación divina tan explícita que provoca intento de lapidación, manifestando la radicalidad del escándalo que Cristo representa para quienes se niegan a reconocer su identidad verdadera.
Jesús proclama solemnemente: quien guarda mi palabra no verá la muerte jamás. Esta promesa extraordinaria afirma que la fe en Cristo y la obediencia a su enseñanza otorgan vida eterna que trasciende la muerte física. No se trata de inmortalidad corporal inmediata, sino de participación en la vida divina que la muerte no puede destruir.
Los judíos interpretan literalmente sus palabras y objetan airadamente: Abraham murió, los profetas murieron, ¿acaso eres mayor que ellos? Esta pregunta retórica espera respuesta negativa, pero Cristo confirmará precisamente lo que consideran imposible: su superioridad absoluta sobre todas las figuras veneradas del pasado.
Jesús responde distinguiendo entre gloria autoproclamada y gloria recibida del Padre. Afirma conocer verdaderamente a Dios, a diferencia de sus interlocutores que lo desconocen pese a proclamarlo suyo. Esta acusación resulta gravísima: pone en evidencia la ceguera espiritual de quienes presumen conocer a Dios pero rechazan a su enviado.
La referencia a Abraham resulta decisiva: Abraham, padre de su pueblo, se alegró pensando en ver mi día; lo vio y se llenó de gozo. Esta afirmación sugiere que el patriarca contempló proféticamente la venida del Mesías.
Los judíos objetan basándose en cronología: no tienes cincuenta años, ¿cómo has visto a Abraham? La respuesta de Cristo constituye la autoproclamación más explícita de su divinidad: antes que Abraham existiera, yo soy.
Esta declaración emplea nuevamente la fórmula divina absoluta. Cristo no afirma simplemente preexistencia temporal sino existencia eterna, condición divina que trasciende el tiempo. La reacción violenta confirma que comprendieron perfectamente: toman piedras para lapidarlo por blasfemia.
Que este evangelio fortalezca nuestra fe en la divinidad eterna de Cristo, Señor y Salvador.
Evangelio de Hoy – Agradece
Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.



