Evangelio de hoy 18 de Marzo

Miércoles de la IV semana de Cuaresma.

Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Martes 18 de Marzo y la homilía diaria.

Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.

Lecturas Bíblicas del día de Hoy

Primera Lectura de Hoy Miércoles 18 de Marzo

Libro de Isaías 49, 8-15.

Esto dice el Señor:
«En el tiempo de la misericordia te escuché, en el día de la salvación te auxilié. Yo te formé y te he destinado para que seas alianza del pueblo: para restaurar la tierra, para volver a ocupar los hogares destruidos, para decir a los prisioneros: ‘Salgan’, y a los que están en tinieblas: ‘Vengan a la luz’.

Pastarán de regreso a lo largo de todos los caminos, hallarán pasto hasta en las dunas del desierto. No sufrirán hambre ni sed, no los afligirá el sol ni el calor, porque el que tiene piedad de ellos los conducirá a los manantiales. Convertiré en caminos todas las montañas y pondrán terraplén a mis calzadas.

Miren: éstos vienen de lejos; aquéllos, del norte y del poniente, y aquellos otros, de la tierra de Senim. Griten de alegría, cielos; regocíjate, tierra;
rompan a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo
y tiene misericordia de los desamparados.

Sión había dicho: ‘El Señor me ha abandonado, el Señor me tiene en el olvido’. ¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti», dice el Señor todopoderoso.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 144, 8-9. 13cd-14. 17-18.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. 
El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es siempre fiel a sus palabras,
y bondadoso en todas sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza 
Y al agobiado alivia. 
El Señor es compasivo y misericordioso.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan; 
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. 
El Señor es compasivo y misericordioso.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio de Hoy Miércoles 18 de Marzo de 2026.

Evangelio según San Juan 5, 17-30.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): «Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo». Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.

Entonces Jesús les habló en estos términos: «Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes.

Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.

Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.

Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación.

Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».


Homilía de hoy Miércoles 18 de Marzo.

Homilía: La Autoridad Divina del Hijo

El evangelio de hoy nos presenta uno de los discursos más densos y reveladores de nuestro Señor Jesucristo sobre su relación íntima con el Padre y su autoridad divina para juzgar y dar vida.

Estas palabras, pronunciadas tras la curación del paralítico en sábado, constituyen una autoproclamación mesiánica y divina que explica el escándalo de las autoridades religiosas y anticipa los debates cristológicos que atravesarán los primeros siglos del cristianismo.

La controversia se origina porque Jesús ha curado en sábado, aparentemente violando el precepto del descanso. Su respuesta resulta desconcertante y provocadora: mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo. Esta afirmación no constituye simple justificación de su conducta sino revelación profunda de su identidad.

Dios no cesa su actividad providencial ni siquiera en sábado; sostiene continuamente la creación en el ser. Cristo, participando de esta actividad divina, manifiesta su unidad sustancial con el Padre.

Los judíos comprenden perfectamente el alcance de esta declaración, y por eso buscan matarlo con mayor empeño. No solamente transgrede el sábado según sus interpretaciones, sino que llama a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

Esta acusación es teológicamente precisa: Jesús efectivamente reclama igualdad divina, afirmación que constituye blasfemia intolerable si no fuera verdadera.

Jesús no retrocede ante esta acusación sino que profundiza en la revelación de su misterio. Declara solemnemente que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino únicamente lo que ve hacer al Padre. Esta dependencia no implica inferioridad ontológica sino perfecta comunión de voluntades. El Hijo refleja absolutamente la actividad del Padre; entre ambos existe transparencia total y unidad de operación.

El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Este amor no es sentimiento transitorio sino relación eterna que constituye el ser mismo de la Trinidad. La mostración mutua entre Padre e Hijo fundamenta la perfecta comunicación de vida y poder divinos.

Cristo anuncia que el Padre le mostrará obras mayores aún, que provocarán asombro. Estas obras se especifican inmediatamente: así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, también el Hijo da vida a quienes quiere. Esta potestad vivificadora constituye prerrogativa exclusivamente divina. Solo Dios puede devolver la vida a los muertos; Cristo reclama este poder soberano.

Además, el Padre ha entregado al Hijo todo el juicio. Esta delegación resulta sorprendente: el juicio final, momento supremo donde se manifestará definitivamente la justicia divina, ha sido confiado al Hijo del Hombre. La razón teológica es profunda: para que todos honren al Hijo como honran al Padre. Quien no honra al Hijo tampoco honra al Padre que lo envió.

La enseñanza culmina con una promesa extraordinaria: quien escucha la palabra de Cristo y cree en Aquel que lo envió tiene vida eterna, no será condenado y ha pasado de la muerte a la vida. Esta declaración anticipa la resurrección futura pero también afirma una transformación presente: la fe opera ya ahora el tránsito de la muerte espiritual a la vida divina.

Jesús anuncia que llega la hora en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y quienes la escuchen vivirán. Esta resurrección tiene doble dimensión: espiritual, mediante la fe que vivifica al pecador; y física, en el último día cuando todos saldrán de los sepulcros.

Finalmente, Cristo declara que no busca su propia voluntad sino la del Padre que lo envió. Esta afirmación subraya nuevamente la perfecta comunión entre ambos y la obediencia filial que caracteriza toda la misión del Hijo encarnado.

Que estas palabras profundas fortalezcan nuestra fe en Cristo, Hijo de Dios, Señor de la vida y Juez definitivo de toda la humanidad.


Evangelio de Hoy – Agradece

Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Homilia del día de hoy
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