Evangelio de Hoy Domingo 12 de Abril de 2026.

Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Domingo 12 de Abril y la homilía diaria.

Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.

II Domingo de Pascua. Domingo de Divina Misericordia – Lectio Divina 43

Lecturas Bíblicas del día de Hoy

Primera Lectura de Hoy Domingo 12 de Abril

Libro de los Hechos de Los Apóstoles 2, 42-47.

En los primeros días de la Iglesia, todos los hermanos acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los apóstoles, vivían en comunión fraterna y se congregaban para orar en común y celebrar la fracción del pan. Toda la gente estaba llena de asombro y de temor, al ver los milagros y prodigios que los apóstoles hacían en Jerusalén.

Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. Los que eran dueños de bienes o propiedades los vendían, y el producto era distribuido entre todos, según las necesidades de cada uno. Diariamente se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos, con alegría y sencillez de corazón.

Alababan a Dios y toda la gente los estimaba. Y el Señor aumentaba cada día el número de los que habían de salvarse.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 117, 2-4. 22-24. 25-27a.

Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”.
Diga la casa de Aarón: “Su misericordia es eterna”.
Digan los que temen al Señor: “Su misericordia es eterna”.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

Querían a empujones derribarme,
pero Dios me ayudó.
El Señor es mi fuerza y mi alegría,
en el Señor está mi salvación.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día de triunfo del Señor:
día de júbilo y de gozo.
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.


Segunda Lectura de Hoy Domingo 12 de Abril

Primera Carta de San Pedro 1, 3-9.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió renacer a la esperanza de una vida nueva, que no puede corromperse ni mancharse y que él nos tiene reservada como herencia en el cielo. Porque ustedes tienen fe en Dios, él los protege con su poder, para que alcancen la salvación que les tiene preparada y que él revelará al final de los tiempos.

Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de todas clases, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola por el fuego.

A Cristo Jesús no lo han visto y, sin embargo, lo aman; al creer en él ahora, sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees porque me has visto;
dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Domingo 12 de Abril de 2026.

Evangelio según Juan 20, 19-31.

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”.

Otros muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.


Homilía de hoy Domingo 12 de Abril.

Homilía: La Aparición a los Discípulos y la Fe de Tomás.

El evangelio de hoy nos presenta dos apariciones del Resucitado separadas por ocho días, episodios que revelan cómo Cristo constituye a sus discípulos en testigos dotándolos del Espíritu Santo y cómo conduce pacientemente a la fe plena incluso a quienes dudan. Este relato culmina con la bienaventuranza que alcanza a todos los creyentes de todas las épocas que no han visto pero han creído.

Al atardecer del primer día de la semana, estando los discípulos reunidos a puerta cerrada por miedo a los judíos, Jesús se presenta en medio de ellos. Su saludo es portador de paz verdadera: la paz esté con ustedes. Les muestra sus manos y costado, signos gloriosos de su identidad. Los discípulos se llenan de alegría al ver al Señor.

Cristo repite el saludo de paz y los constituye en enviados: como el Padre me envió, también yo los envío. Esta misión apostólica prolonga la presencia salvadora de Cristo en la historia. Sopla entonces sobre ellos comunicándoles el Espíritu Santo, gesto creador que evoca el aliento divino sobre Adán. Les confiere autoridad para perdonar pecados, ministerio reconciliador que manifiesta la misericordia divina.

Tomás, ausente en esta primera aparición, rechaza creer en el testimonio de sus compañeros: si no veo la señal de los clavos y meto mi dedo en ellos y mi mano en su costado, no creeré. Esta exigencia de verificación empírica manifiesta resistencia comprensible pero refleja también insuficiencia de fe que necesita corrección.

Ocho días después, Jesús se aparece nuevamente estando Tomás presente. Invita al discípulo incrédulo a tocar sus heridas, repitiendo exactamente sus propias palabras. Esta condescendencia pedagógica manifiesta la paciencia divina que sale al encuentro de nuestra debilidad. Tomás responde con la confesión de fe más plena del evangelio: Señor mío y Dios mío.

Jesús pronuncia entonces la bienaventuranza: porque me has visto has creído; bienaventurados quienes no han visto y han creído. Esta palabra alcanza a todos nosotros, llamados a creer sin haber contemplado físicamente al Resucitado.

Que crezcamos en fe confiada sin exigir signos extraordinarios.


Evangelio de Hoy – Agradece

Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Homilia del día de hoy
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