Evangelio de Hoy Martes 21 de Abril de 2026.

Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Martes 21 de Abril y la homilía diaria.

Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.

Martes de la III semana de Pascua – Lectio Divina 274

Lecturas Bíblicas del día de Hoy

Primera Lectura de Hoy 21 de Abril

Libro de los Hechos de los Apóstoles 7, 51–60. 8, 1.

En aquellos días, habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: “Hombres de cabeza dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la ley por medio de los ángeles y no la han observado”. 

Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”.

Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo en que mataran a Esteban.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab.

Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, 
la muralla que me salve. 
Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa,
por tu nombre, dirígeme y guíame. 
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya.

En tus manos encomiendo mi espíritu
y tú, mi Dios leal, me librarás.
Señor, en ti, deposito mi confianza
y tu misericordia me llenará de alegría. 
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya.

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo
y sálvame, por tu misericordia;
cuídame, Señor, y escóndeme junto a ti,
lejos de las intrigas de los hombres. 
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan de la vida, dice el Señor;
el que viene a mí no tendrá hambre.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Martes 21 de Abril de 2026.

Evangelio según San Juan 6, 30-35.

En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué signo vas a realizar tú, para que lo veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras?

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”. Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.

Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.


Homilía de hoy Martes 21 de Abril.

Homilía: El Pan de Vida Bajado del Cielo.

El evangelio de hoy nos presenta la continuación del discurso de Cristo sobre el pan de vida. Este pasaje nos invita a elevar nuestra mirada desde los prodigios materiales hacia el don supremo que Dios ofrece en su Hijo encarnado, pan verdadero que sacia definitivamente el hambre más profunda del alma.

La multitud, habiendo escuchado que deben creer en Jesús como enviado de Dios, solicita inmediatamente un signo que acredite esta pretensión. La paradoja resulta evidente: acaban de presenciar la multiplicación milagrosa de los panes, pero ya exigen nueva señal. Esta insaciabilidad revela que ningún prodigio externo basta cuando falta disposición interior para creer.

Apelan entonces al precedente veterotestamentario: nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: pan del cielo les dio a comer. Esta referencia implica desafío: si Jesús pretende ser enviado divino comparable a Moisés, debe proporcionar alimento celestial permanente como hizo el gran libertador durante cuarenta años.

Cristo corrige su comprensión estableciendo distinciones fundamentales: en verdad les digo que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo, sino que es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Esta precisión revela dos verdades: primero, el maná procedía de Dios Padre, no del mérito de Moisés; segundo, aquel alimento constituía apenas prefiguración del pan verdadero que ahora el Padre ofrece.

Jesús define entonces las características del auténtico pan celestial: el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da vida al mundo. Este pan no simplemente sustenta la existencia biológica temporal sino que comunica vida divina, eterna, universal. No se limita a Israel sino que alcanza al mundo entero.

La multitud, todavía sin comprender plenamente, responde con petición que recuerda la de la samaritana: Señor, danos siempre de ese pan. Aunque su comprensión permanece imperfecta, expresan deseo auténtico de recibir este don maravilloso.

Cristo pronuncia entonces la revelación decisiva que constituye el corazón de todo el discurso: Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás. Esta autoproclamación extraordinaria identifica a Jesús mismo como el pan celestial prometido.

No ofrece simplemente un don externo a sí mismo sino que se da a sí mismo como alimento espiritual. Venir a Él mediante la fe y recibirlo sacramentalmente en la Eucaristía sacia definitivamente las ansias más profundas del corazón humano que busca verdad, amor y vida plena.

Que acudamos hambrientos a Cristo, único pan que sacia eternamente nuestra necesidad de Dios.


Evangelio de Hoy – Agradece

Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.

Homilia del día de hoy
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