Evangelio de Hoy Miércoles 8 de Abril de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Miércoles 8 de Abril y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Miércoles de la octava de Pascua – Lectio Divina 263
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Miércoles 8 de Abril
Libro de los Hechos de Los Apóstoles 3, 1-10.
En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: «Míranos». El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: «No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina». Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta «Hermosa» del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que había sucedido.

Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9.
Aclamen al Señor y denle gracias,
relaten sus prodigios a los pueblos.
Entonen en su honor himnos y cantos,
celebren sus portentos.
Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.
Del nombre del Señor enorgullézcanse
y siéntase feliz el que lo busca.
Recurran al Señor y a su poder,
y a su presencia acudan.
Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.
Descendientes de Abrahán, su servidor,
estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios
y gobiernan la tierra sus decretos.
Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.
Ni aunque transcurran mil generaciones,
se olvidará el Señor de sus promesas,
de la alianza pactada con Abraham,
del juramento a Isaac, que un día le hiciera.
Cantemos al Señor con alegría. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo.
Aleluya.
Evangelio de Hoy Miércoles 8 de Abril de 2026.
Evangelio según San Lucas 24, 13-35.
El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: «¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?»
Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?» Él les preguntó: «¿Qué cosa?» Ellos le respondieron: «Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo.
Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron.
Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron».
Entonces Jesús les dijo: «¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?» Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer». Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: «¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!»
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: «De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón». Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Homilía de hoy Miércoles 8 de Abril.
Homilía: Los Discípulos de Emaús
El evangelio de hoy nos presenta uno de los relatos más hermosos y teológicamente ricos sobre las apariciones del Resucitado: el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. Esta narración describe admirablemente el itinerario de fe que conduce del desaliento y la desesperanza al reconocimiento gozoso de Cristo vivo, revelando cómo el Señor sale al encuentro de quienes caminan confundidos para iluminar su comprensión mediante la Escritura y la fracción del pan.
Dos discípulos caminan hacia Emaús conversando tristemente sobre los acontecimientos recientes. Jesús se acerca y camina con ellos, pero sus ojos están incapacitados para reconocerlo. Esta ceguera espiritual simboliza la oscuridad que envuelve al corazón cuando la esperanza se desvanece. Cristo pregunta sobre qué conversan, provocando que expresen su desconcierto.
Uno de ellos, Cleofás, responde con sorpresa: ¿eres el único peregrino en Jerusalén que ignora lo sucedido? Narran entonces cómo Jesús Nazareno, profeta poderoso, fue condenado y crucificado, destruyendo sus esperanzas de que fuera el libertador de Israel. Mencionan también los testimonios sobre el sepulcro vacío, pero concluyen: a Él no lo vieron.
Jesús los reprende con dulzura: ¡qué insensatos y torpes para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera para entrar en su gloria? Entonces, comenzando por Moisés y los profetas, les explica cuanto se refería a Él en las Escrituras. Esta catequesis bíblica enciende sus corazones, aunque aún no lo reconocen.
Al llegar a la aldea, Jesús simula seguir adelante, pero ellos insisten: quédate con nosotros porque atardece. Esta hospitalidad será recompensada gloriosamente. Sentado a la mesa, toma el pan, pronuncia la bendición, lo parte y se lo ofrece. En ese instante se abren sus ojos y lo reconocen, pero Él desaparece.
Comprenden entonces por qué ardía su corazón mientras explicaba las Escrituras. Regresan inmediatamente a Jerusalén para anunciar: el Señor ha resucitado verdaderamente y se nos manifestó al partir el pan.
Que reconozcamos a Cristo en la Palabra y la Eucaristía.
Evangelio de Hoy – Agradece
Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.



