Evangelio de Hoy Sábado 7 de Marzo de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Sábado 7 de Marzo y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
Sábado de la II semana de Cuaresma – Lectio Divina 235
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Sábado 7
Libro de Miqueas 7, 14-15. 18-20.
Señor, Dios nuestro, pastorea a tu pueblo con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que vive solitario entre malezas y matorrales silvestres. Pastarán en Basán y en Galaad, como en los días de antaño, como cuando salimos de Egipto y nos mostrabas tus prodigios.
¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía de los sobrevivientes de Israel? No mantendrás por siempre tu cólera, pues te complaces en ser misericordioso.
Volverás a compadecerte de nosotros, aplastarás con tus pies nuestras iniquidades, arrojarás a lo hondo del mar nuestros delitos. Serás fiel con Jacob y compasivo con Abraham, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos, Señor, Dios nuestro.
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12.
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor no estará siempre enojado,
ni durará para siempre su rencor.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré:
«Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.»
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Sábado 7 de Marzo de 2026.
Evangelio según San Lucas 15, 1-3. 11-32.
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: «Éste recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad.
Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.
Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo.
Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó:
‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’. El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo.
Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'».
Homilía de hoy Sábado 7 de Marzo.
Homilía: El Padre Misericordioso y los Dos Hijos
El evangelio de hoy nos presenta una de las parábolas más conmovedoras y teológicamente profundas de toda la Escritura: la parábola del hijo pródigo, que mejor debería llamarse parábola del Padre misericordioso.
Este relato, pronunciado por Jesús ante la murmuración de fariseos y escribas que lo criticaban por acoger a pecadores y comer con ellos, constituye la revelación más sublime del corazón de Dios y de su amor incondicional hacia toda la humanidad.
Un hombre tiene dos hijos. El menor solicita anticipadamente su parte de la herencia, gesto que en la cultura judía equivalía a desear la muerte del padre. Esta petición manifiesta el egoísmo radical que busca únicamente los bienes paternos sin valorar la relación filial. El padre, respetando dolorosamente la libertad de su hijo, accede a la partición.
El hijo menor marcha a tierras lejanas y dilapida su patrimonio en una vida desordenada. Esta descripción simboliza el alejamiento espiritual del pecador que abandona la casa del Padre para buscar una autonomía ilusoria.
Cuando sobreviene el hambre y la miseria, se ve reducido a apacentar cerdos, ocupación especialmente humillante para un judío. Allí, en lo más profundo de su degradación, comienza el proceso de conversión.
La vuelta en sí mismo constituye el primer paso del arrepentimiento genuino. Reconoce su pecado no solo como error estratégico sino como ofensa contra el cielo y contra su padre.
Decide regresar, no pretendiendo recuperar su dignidad filial, sino solicitando ser tratado como jornalero. Sin embargo, cuando aún está lejos, el padre lo divisa, se conmueve profundamente, corre a su encuentro y lo abraza efusivamente.
Este abrazo anticipado revela el corazón de Dios: no espera explicaciones ni exige penitencias previas, sino que sale al encuentro del pecador con misericordia desbordante. El banquete festivo, el mejor vestido, el anillo y las sandalias restauran completamente la dignidad filial.
La segunda parte introduce al hijo mayor, aparentemente fiel pero interiormente resentido. Su queja revela que servía sin amor genuino, calculando méritos y guardando rencor. Que esta parábola nos enseñe tanto la misericordia como la alegría por la conversión ajena.
Evangelio de Hoy – Agradece
Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.
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