Evangelio de Hoy Domingo 8 de Marzo de 2026.
Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Domingo 8 de Marzo y la homilía diaria.
Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.
III Domingo de Cuaresma – Lectio Divina 28
Lecturas Bíblicas del día de Hoy
Primera Lectura de Hoy Domingo 8 de Marzo
Libro del Éxodo 17, 3-7.
En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole:
“¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?” Moisés clamó al Señor y le dijo: “¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen”.
Respondió el Señor a Moisés: “Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”.
Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”
Salmo Responsorial de Hoy – Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Segunda Lectura de Hoy Domingo 8 de Marzo
Carta de San Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8.
Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.
Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, tú eres el Salvador del mundo.
Dame de tu agua viva para que no vuelva a tener sed.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio de Hoy Domingo 8 de Marzo de 2025.
Evangelio según San Juan 4, 5-42.
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José.
Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía. Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida).
La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?”
Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’.
Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”. La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”.
Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho.
¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba. Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”.
Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo:
Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado.
Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”. Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra.
Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo”.
Homilía de hoy Domingo 8 de Marzo.
Homilía: El Encuentro de Jesús con la Samaritana
El evangelio de hoy nos presenta uno de los encuentros más ricos y reveladores del ministerio de nuestro Señor: su conversación con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob. Este diálogo extraordinario, que trasciende barreras religiosas, étnicas y morales, manifiesta la sed de salvación que habita en todo corazón humano y revela a Cristo como fuente de agua viva que sacia definitivamente la sed más profunda del alma.
Jesús llega fatigado al pozo de Jacob alrededor del mediodía. Esta fatiga manifiesta la realidad de su humanidad: el Verbo encarnado asume plenamente nuestra condición, incluidas las limitaciones físicas. Llega una mujer samaritana a sacar agua, y Jesús, rompiendo convenciones sociales que prohibían a un judío dirigirse a una samaritana, le solicita de beber. Este pedido aparentemente simple constituye el inicio de un diálogo que conducirá a la revelación más extraordinaria.
La mujer se sorprende de que un judío le pida algo, manifestando la hostilidad ancestral entre ambos pueblos. Jesús responde desplazando el diálogo hacia dimensiones más profundas: si conocieras el don de Dios y quién te pide de beber, tú le pedirías a Él y te daría agua viva. Esta inversión paradójica revela que quien aparentemente necesita es en realidad quien puede dar; quien solicita posee el tesoro infinito.
La mujer comprende inicialmente solo el nivel material: el pozo es profundo y Jesús carece de recipiente. La respuesta del Señor introduce una distinción fundamental entre dos tipos de sed y dos tipos de agua.
Quien bebe del agua del pozo volverá a tener sed; quien beba del agua que Cristo da no tendrá sed jamás, pues esa agua se convertirá en manantial interior que brota para vida eterna.
El deseo de la mujer despierta: dame esa agua. Jesús entonces penetra en su vida personal, revelando conocimiento sobrenatural de su situación matrimonial irregular. Esta manifestación profética conmueve a la mujer, quien reconoce en Él a un profeta y plantea la cuestión religiosa fundamental que divide a judíos y samaritanos: el lugar del verdadero culto.
La respuesta de Cristo constituye una revolución religiosa: llega la hora en que ni en el monte de Samaria ni en Jerusalén adorarán al Padre. Los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y verdad, porque Dios es espíritu.
El culto auténtico trasciende lugares sagrados para establecerse en la interioridad del corazón transformado. La revelación culmina cuando la mujer menciona al Mesías esperado y Jesús declara: Yo soy, el que habla contigo.
Esta autoproclamación mesiánica provoca la conversión de la samaritana, quien abandona su cántaro y corre a testimoniar ante sus compatriotas. Que este encuentro renueve nuestra sed de Cristo, agua viva que sacia eternamente.
Evangelio de Hoy – Agradece
Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.
Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.



