Evangelio de Hoy Jueves 3 de Septiembre de 2026

Como todos los días, hoy les traemos a ustedes la palabra del señor. Lecturas, Salmo, Aclamación, el Evangelio de Hoy Jueves 3 de Septiembre y la homilía diaria.

Al final del artículo encontrarán el comentario al Evangelio del día de hoy para todos aquellos que quieran leer una explicación del evangelio, y las homilías diarias.

Memoria de San Gregorio Magno, papa y doctor de la IglesiaLectio Divina 434

Lecturas Bíblicas del día de Hoy

Primera Lectura de Hoy Jueves 3 de Septiembre

Primera Carta de San Pablo a los Corintios 3, 18-23.

Hermanos: Que nadie se engañe: si alguno se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo, que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio.

Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura: Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia. También dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.

Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.


Salmo Responsorial de Hoy Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene,
el orbe todo y los que en él habitan,
pues él lo edificó sobre los mares,
él fue quien lo asentó sobre los ríos.
El Señor bendice al hombre justo.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién podrá entrar en su recinto santo?
El de corazón limpio y manos puras
y que no jura en falso.
El Señor bendice al hombre justo.

Ese obtendrá la bendición de Dios,
y Dios, su salvador, le hará justicia.
Esta es la clase de hombres que te buscan
y vienen ante ti, Dios de Jacob.
El Señor bendice al hombre justo.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor,
y yo los haré pescadores de hombres.
Aleluya.


Evangelio de Hoy Jueves 3 de Septiembre de 2026

Evangelio según San Lucas 5, 1-11.

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla.

Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar». Simón replicó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes».

Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!» Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.


Homilía de hoy Jueves 3 de Septiembre DE 2026.

Homilía: La Pesca Milagrosa y el Llamado que Transforma la Existencia.

El evangelio que hoy contemplamos nos presenta uno de los relatos de vocación más vivos, más humanamente ricos y más teológicamente densos de todo el evangelio de Lucas.

La pesca milagrosa en el lago de Genesaret no es simplemente un prodigio destinado a impresionar a unos pescadores cansados; es el escenario cuidadosamente preparado por la providencia divina para que un encuentro con Cristo se convierta en el punto de inflexión de toda una existencia.

La escena comienza con un detalle que merece toda nuestra atención: Jesús sube a la barca de Simón y le pide que se aleje un poco de la orilla para poder enseñar a la multitud. Esta petición aparentemente menor inaugura una relación que lo cambiará todo. Simón presta su barca al Maestro, y el Maestro convierte esa barca prestada en cátedra de la Palabra de Dios.

Esta pequeña colaboración inicial entre el pescador y el Señor prefigura la gran colaboración que está a punto de nacer: Cristo necesita instrumentos humanos para llevar su mensaje al mundo, y los instrumentos humanos necesitan a Cristo para descubrir la verdadera dimensión de su existencia. Cuando termina de hablar, Jesús pide a Simón que remen hacia aguas más profundas y echen las redes.

La respuesta de Simón es uno de los momentos más humanamente auténticos de todo el evangelio: reconoce el agotamiento de una noche entera sin resultado, pero añade un pero que cambia todo, una confianza que se apoya no en la lógica de la experiencia sino en la palabra del Señor. Este pero obediente es la semilla de toda fe cristiana auténtica: la disposición a actuar más allá de lo que la razón y la experiencia aconsejan porque la Palabra de Cristo lo pide.

La red que se rompe y las barcas que comienzan a hundirse bajo el peso de los peces son el signo de una abundancia que desborda toda previsión humana y que solo puede nacer del encuentro con Cristo.

La reacción de Simón Pedro, que cae de rodillas ante Jesús y confiesa su condición de pecador, es la respuesta más honesta y más profunda que un ser humano puede tener ante la irrupción de la santidad de Dios en su vida.

Que este evangelio renueve en nosotros la disposición de prestar nuestra barca al Señor y de remar hacia aguas más profundas cuando su Palabra nos lo pide, confiando en que su llamado transforma toda insuficiencia en abundancia.


Evangelio de Hoy – Agradece

Evangelio-de-hoy.com agradece infinitamente al señor nuestro Dios por la fuerza que nos da cada día para seguir adelante. También le damos gracias a De La Mano del Señor por el asesoramiento; y los invitamos a visitar Santo Rosario y Evangelio de hoy para ver el Evangelio y Homilía de Hoy en video.

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.